La infancia es un momento crítico del desarrollo, donde el niño, que depende completamente de los adultos que le cuidan, es permeable a lo que ocurre a su alrededor. La infancia también es un momento crítico en el desarrollo de psicopatología, puesto que alteraciones psicopatológicas importantes de la etapa adulta comienzan a gestarse o a expresar leves manifestaciones en la infancia.

Los acontecimientos vitales estresantes (AVE) han generado un productivo campo de estudio en la Psicología. Sin embargo, la mayoría de los trabajos se centran en la etapa adulta o en la adolescencia, olvidando un momento evolutivo tan relevante como es la infancia. También resultan llamativos los escasos estudios sobre los AVE en niños que acuden como pacientes a las consultas de salud mental.

La investigación se plantea responder a varias preguntas: ¿cuántos AVE sufren nuestros niños? ¿Los niños pacientes experimentan más AVE que los escolares? ¿Hay algún tipo de AVE más frecuente en los pacientes? ¿Se relacionan los AVE con un menor nivel de adaptación? Para ello, se examinaron las relaciones entre los AVE y la sintomatología y la adaptación en 552 niños de 10 a 12 años, comparando pacientes en tratamiento en salud mental con alumnos de centros educativos.

La investigación permite comprobar cómo los niños pueden verse afectados por las situaciones de estrés, que impactan en su funcionamiento. Los AVE se relacionaron con, y además predijeron, una mayor presencia de sintomatología, externalizante, internalizante y depresiva, y un menor nivel de adaptación escolar y familiar. En los pacientes se observó una mayor relación entre los AVE de tipo familiar y los síntomas de hiperactividad.

La importancia de este estudio radica en el escaso número de investigaciones sobre los AVE con población infantil y de salud mental, y donde los niños sean los propios informantes de los AVE que experimentan, de sus emociones y comportamientos. Asimismo, destacar que es un estudio llevado a cabo en la Comunidad de Madrid en el contexto social actual.

Las situaciones de estrés pueden tener un efecto importante en los niños, pudiendo llegar a provocar síntomas o trastornos (factor de riesgo), o bien que el niño se adapte a las adversidades y desarrolle fortalezas que le ayuden en su vida (factor de protección).

La detección precoz de los AVE en el contexto escolar o en atención primaria, podría poner en marcha medidas de apoyo escolar, familiar o en el entorno comunitario con la finalidad de prevenir o reducir ulteriores dificultades.

Las implicaciones para la psicología educativa y la psicología clínica son evidentes. Si consideramos los AVE como factores de riesgo lograremos una visión más completa de la realidad de la infancia. A nivel de prevención, el papel de los profesionales es fundamental para identificar a los niños en situaciones de riesgo para ofrecer los apoyos necesarios. A nivel de intervención, tener en cuenta una perspectiva de abordaje integral del menor. Los síntomas que presentan los niños no pueden ser valorados de manera aislada, sino que deben ser analizados dentro de su contexto, para desarrollar estrategias de prevención e intervención que se adapten a los menores, a su entorno inmediato y a las características particulares de cada situación. A las consultas de salud mental acuden niños con síntomas que no se entenderían si no tuviésemos en cuenta el contexto familiar o social y su propia historia personal.

Conocer los factores de riesgo de psicopatología en la infancia es esencial para mejorar la atención en esta etapa y en momentos posteriores de la vida.

Resumen
La investigación analizó la relación de los acontecimientos vitales estresantes (AVE) con la sintomatología, externalizante e internalizante, y la adaptación escolar y familiar en la infancia. El número de participantes fue 552, 53.4% ninos ˜ y 46.6% ninas, ˜ de 10 a 12 anos. ˜ Se comparó un grupo clínico de salud mental con un grupo comunitario. Al menos un AVE ha sido experimentado por el 88.2% de los participantes en los dos últimos anos. ˜ Los AVE registrados son significativamente superiores en el grupo clínico. Los AVE se relacionan con presencia de sintomatología y menor adaptación, siendo mayor la asociación entre los AVE de tipo familiar y los síntomas de hiperactividad en el grupo clínico. El haber experimentado AVE y el ser paciente predicen tanto la sintomatología como la adaptación

Conclusiones

“…

La importancia de este estudio radica en el escaso número de investigaciones con población infantil y de salud mental. Los resultados apuntan a que una detección precoz de los AVE en el contexto escolar o en la consulta de pediatría podría poner en marcha medidas de apoyo escolares, familiares o en el entorno comunitario con la finalidad de prevenir o reducir ulteriores dificultades. …”

 

Enlace al documento completo:

http://scielo.isciii.es/pdf/clinsa/v28n3/1130-5274-clinsa-28-03-00123.pdf