Intervención asistida por animales para el trauma: una revisión sistemática de la bibliografía

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Resumen

Los animales tienen una larga historia de inclusión en el tratamiento psiquiátrico. Ha habido un reciente crecimiento en el estudio empírico de esta práctica, conocida como intervención asistida por animales (AAI). Realizamos una revisión sistemática de la literatura empírica sobre AAI para traumas, incluido el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Diez estudios fueron calificados para su inclusión, incluidos seis artículos de revistas revisadas por pares y cuatro tesis no publicadas. Los participantes fueron predominantemente sobrevivientes de abuso infantil, además de veteranos militares. La presentación de la ICA fue muy variable en todos los estudios. Las especies animales más comunes fueron los perros y los caballos. Los resultados más prevalentes fueron reducción de la depresión, síntomas de TEPT y ansiedad. Hubo un bajo nivel de rigor metodológico en la mayoría de los estudios, lo que indica la naturaleza preliminar de esta área de investigación. Llegamos a la conclusión de que la AAI puede ser prometedora como una opción de tratamiento complementario para el trauma, pero que la investigación adicional es esencial para establecer la viabilidad, la eficacia y los protocolos manualizables.

Palabras clave: Intervención asistida por animales, terapia asistida por animales, abuso infantil, interacción entre humanos y animales, trastorno de estrés postraumático, trauma, veteranos

Introducción

La inclusión de animales en el tratamiento psicológico no es nueva, ni tampoco es infrecuente. Se estima que la primera aparición ocurrida fue a finales del siglo XVIII, cuando los animales se incorporaron a instituciones de salud mental para aumentar la socialización entre los pacientes (Serpell, 2006). En la actualidad, varios programas en los Estados Unidos informan sobre la participación de animales en sus servicios en alguna medida. Una de las poblaciones más comúnmente seleccionadas para estos servicios es las personas que han sufrido un trauma, incluidas aquellas con trastorno de estrés postraumático (TEPT; Tedeschi et al., 2010). Sin embargo, a pesar de la popularidad de los medios positivos que rodean estos programas, no está claro si los datos empíricos apoyan su práctica. El propósito de esta revisión es recopilar sistemáticamente y evaluar críticamente la investigación actual sobre intervención asistida por animales (AAI, por sus siglas en inglés) para el trauma, incluido el TEPT.

La ICA se define ampliamente como cualquier intervención que incluya un animal como parte del proceso (Kruger y Serpell, 2010). Abarca intervenciones terapéuticas dirigidas con animales (terapia asistida por animales), actividades de enriquecimiento menos estructuradas con animales (actividades asistidas por animales) y la provisión de animales entrenados para ayudar con las actividades de la vida diaria (animales de servicio o asistencia). El uso de AAI se ha relacionado con resultados prometedores en varias poblaciones, incluida una mayor interacción social entre los niños con trastorno del espectro autista (O’Haire, 2013), un mayor comportamiento social y una menor agitación y agresión entre las personas con demencia (Filan y Llewellyn -Jones, 2006; Bernabei et al., 2013), reducción de los síntomas en pacientes con depresión (Souter y Miller, 2007) y aumento del bienestar emocional, como reducción de la ansiedad y el miedo (Nimer y Lundahl, 2007). Se supone que proporciona valor para el trauma de manera similar.

El TEPT es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por síntomas relacionados con la intrusión, evitación, alteraciones negativas en la cognición y el estado de ánimo y alteraciones en la activación y reactividad (American Psychiatric Association, 2000). Se estima que afecta a aproximadamente el 7,8% de la población de los EE. UU. (Kessler et al., 1995) y puede llevar a importantes problemas laborales y sociales (por ejemplo, Hidalgo y Davidson, 2000). Es un trastorno difícil de tratar, con tasas de abandono y no respuesta de hasta el 50% en estudios de tratamientos con apoyo empírico (Schottenbauer et al., 2008). Uno de los tratamientos mejor establecidos en investigación, la terapia de exposición, no es comúnmente llevado a cabo por los terapeutas debido a su nivel de dificultad e incomodidad para los pacientes (por ejemplo, Becker et al., 2004). Descubrir y evaluar terapias alternativas y complementarias se ha considerado imperativo (Cukor et al., 2009; Bomyea y Lang, 2012).

La evidencia anecdótica sugiere que los animales pueden proporcionar elementos únicos para tratar varios síntomas de TEPT. Con respecto a la intrusión, se supone que la presencia de un animal actúa como un reconfortante recordatorio de que ya no existe el peligro (Yount et al., 2013) y que actúa como una base segura para experiencias conscientes en el presente (Parish-Plass, 2008). Los individuos con trastorno de estrés postraumático a menudo experimentan adormecimiento emocional, pero se ha datado que la presencia de un animal provoca emociones positivas y calidez (por ejemplo, Marr et al., 2000; O’Haire et al., 2013). Los animales también se han mostrado como facilitadores sociales que pueden conectar a las personas (p. Ej., McNicholas y Collis, 2000; Wood et al., 2005) y reducir la soledad (p. Ej., Banks and Banks, 2002), lo que puede ayudar a las personas con PTSD a salir adelante del aislamiento y conexión con los humanos que los rodean. Uno de los aspectos más desafiantes del trastorno de estrés postraumático es la tendencia  a  la hiperactividad. La presencia de un animal se ha relacionado con la secreción de oxitocina (Beetz et al., 2012b) y las reduccion en la excitación ansiosa (por ejemplo, Barker et al., 2003), que puede ser una característica particularmente importante para las personas que han experimentado un trauma. Sin embargo, a pesar de la promesa teórica de AAI y su popularización a través de medios anecdóticos, no se ha realizado una revisión exhaustiva de su base de investigación empírica para el trauma.

El propósito de esta revisión es superar lo anecdótico mediante la presentación de una visión general completa de la investigación empírica sobre AAI para el trauma. El objetivo es identificar, resumir y evaluar sistemáticamente cualquier estudio empírico existente de AAI para el trauma con el fin de documentar las prácticas de AAI actualmente investigadas y sus hallazgos, así como proporcionar instrucciones para investigaciones futuras más rigurosas. Los objetivos específicos son: (a) describir las características de la AAI para el trauma, (b) evaluar el estado de la base de evidencia y (c) resumir los resultados informados de la AAI para el trauma.

Muy interesante para profesionales de la salud y para personas interesadas en otras alternativas al tratamiento del trauma.