NECESITO ACEPTAR

Tantas cosas…

Su forma de vestir, su pendiente, su cadena, su gorra sin calar, su materialismo, su gusto por la ropa de marca, su rosario de plástico colgado, su afán por  estar en la calle, con amigos que a mí no me gustan, que están al borde de la marginación, que hablan de violencia, de territorios, que no tienen buena pinta, que dan algo de miedo y provocan malas caras en la gente que pasa a su lado, que escuchan rap con altavoces en los bancos.

Necesito aceptar que es una persona independiente con sus gustos propios, con sus elecciones, necesito ver todo eso y aprender a respetarlo, necesito comprender que también es probable que con todo ello esté probando mi amor, que necesite separase, construirse desde el otro extremo, para llegar a encontrarse. Necesito aceptar que me puede engañar, que estoy pasando a otro plano en su vida. Necesito quererle más, así, como es, aunque a veces no me hable, o me conteste mal, o me mire con cara de perdonarme la vida.  Y en esos momentos nutrirme con buenos recuerdos y buscar mi centro.

Necesito aceptar que no le gusta leer, que no le gusta tocar un instrumento, que parece no tener muchas inquietudes intelectuales, que su adolescencia le ha envuelto en un páramo cultural.

Necesito acompañarle en su travesía, sin juicios, no compararle con otros chicos de su edad que sí les gusta la naturaleza o que se implican en algo social, que tienen aficiones sanas, que leen, que hacen música y/o que se sienten bien en el instituto y que tienen buenos resultados.

Necesito tener presente que él es un ser único, el tiene sus experiencias, sus vivencias y una memoria emocional que le marca la vida, que le recuerda que el mundo no es un lugar seguro y tiene que protegerse, porque quien tuvo que cuidarle no lo hizo, no supo, no quiso… él sufrió un abandono, pasó miedo, tuvo que sobrevivir y ponerse alerta desde el minuto cero, antes del minuto cero, porque se lo dictaba su instinto de supervivencia. Aunque lo intente, sé que no me puedo acercar al sufrimiento profundo y al terror que supone no sentirse protegido siendo un bebé.

Necesito trabajar mi calma, mi paciencia, la aceptación, la comprensión, recolocar mis expectativas. Necesito crecer, mucho, para que no me condicione la mirada de incomprensión de los demás.

Necesito tantas cosas… aprender a detectar el racismo, a contármelo aunque me duela el alma, a contárselo a él y aprender también a luchar contra ello.

Necesito un depósito de amor, enorme, del bueno, del incondicional.

Necesito soledad para reconstruirme, silencio y vacío para poder entender, para poder aprender y también, en otras ocasiones necesito escucha, de la que no juzga ni da consejos, pero abraza con la mirada.

Necesito pedirle perdón, muchas veces, y perdonarme por mis fallos. Necesito ver los avances, los suyos, los míos, todos sus resplandores, que no se me escape ni uno.

Necesito varias vidas para poder abarcarlo todo, pero de momento solo cuento con ésta y bueno, allá voy…