I Cruce Solidario Estrecho de Gibraltar para difundir los Trastornos de Apego a beneficio de PETALES España

por | Abr 6, 2017 |

El verdadero protagonista de esta historia eres tú.

La historia comienza con la llegada al mundo de un  niño cualquiera, da igual su nombre y su edad, o su nacionalidad.

Tuvo la mala suerte de nacer en un país lejano, dónde el frío de su clima fue un presagio de la soledad y desapego que iba a recibir en sus primeros años. Ya desde la concepción y el embarazo, le falto el amor de su progenitora, y le sobraron otras muchas cosas que no vienen al caso. No pudo gozar de las miradas de amor de una madre, ni disfrutar  las sonrisas y carantoñas que guían al niño a sentirse amado. Le faltaron también las caricias de un padre, y el contacto comprensivo y amable de abuelos, tíos, primos, o hermanos. Le faltó, en suma, todo aquello que ni siquiera los animales niegan a sus crías; ese amor, esa calma que da saberse querido incondicionalmente, y aprender a calmarse en el confortable calor del abrazo maternal.

Abandonado de todos, fue ingresado en un orfanato. Allí aprendió a luchar con sus semejantes por un mendrugo de pan o una galleta, o por una mirada de atención. Imaginaros como debió pasar las horas mirando al techo vacío y ausente hasta que descubrió que la rabieta era el único mecanismo para  sentirse acompañado y atendido. Se acostumbró a exigir (y obtener) el amor a puñadas, gritos y estertores. Y así, fue creciendo entre el frío de las nieves y de la soledad con un inmenso agujero dentro.

Un día cualquiera,  una pareja de aspecto e idioma extraño vinieron a llevárselo a un lejano país, de novedosas costumbres dónde el calor del sol y del amor abundaban .Pero, ay de él, pobre niño. Todo el amor y calor de su nueva familia no conseguían llenar el agujero de tremendo frío que estaba dentro de él, ni anular las conductas que había aprendido para sobrevivir.
Asi que fueron empezando a desglosarse dificultades. Primero, las dificultades para obedecer a sus padres. En el Colegio, tras no mucho tiempo, saltaron las alarmas. ¡Este niño es hiperactivo, teneis que medicarlo enseguida!. Tenía dificultades para establecer relaciones profundas de amistad con sus compañeros de clase. Mas pronto que tarde comenzó  ser contestatario y algo pegón, y respondía con malas formas a sus padres, profesores, y cuantas personas mayores le recriminaban cualquier aspecto de su conducta. Y de otra parte, intrépido hasta la locura, e inteligente sobre la media, todas sus virtudes se ponían al servicio de su mente desbocada, alejada de cualquier estándar.

No empatizaba con casi nadie, y nadie simpatizaba con él. Le gustaba provocar reacción en sus semejantes, y para ello, les asustaba con amenazas sanguinolentas, insultos o agresiones livianas. Y sobre todo, intentaba, controlar todas y cada una de las situaciones del día haciéndose el fuerte y dominante. Y cuando las consecuencias llegaban, siempre encontraba alguna manera de culpar a los demás de su conducta.  Tenía, de alguna manera, el don de sacar de todas las personas con las que interactuaba lo peor que llevaban dentro.

Y claro, esto no lo hacía precisamente popular en su barrio, ni en su colegio, ni en su familia, ni en su ciudad. Y cuando se percataba del rechazo, una ira inconmensurable le dominaba cegándole por completo. Y comenzó a sentir que la vida era una mierda, y que no merecía la pena vivir de esa forma.  Quiso quitarse la vida varias veces.

Y sin embargo, si alguien era capaz de mirar dentro de aquel torbellino de furia, podía aún atisbar el fondo de un buen corazón deseando amar. Los pocos que se atrevían a llamarse sus amigos sabían que siempre podían contar con él en una pelea. Y los perros del barrio sabían que siempre tenían en él una mano amiga, pródiga en caricias y abrazos.
Llegado este momento, esta narración tiene varios finales posibles:
a) el niño se hizo un joven casi adulto  y quiso llenar su vacío interior adentrándose por las intransitables selvas de la droga, alcohol y la delincuencia. Cada vez se encontró mayor rechazo social y familiar, y tras ingresar en centros de menores , y posteriormente, penales, al final, murió joven, en una espiral de violencia y furia, llevándose por delante a cuantos inocentes osaron enfrentarselo en su camino de violencia y destrucción.
b) Siendo consciente de la imposibilidad de adaptarse al mundo que le rodeaba – o rechazaba, mas bien-, el niño – adolescente ya – en un descuido de sus padres, se suicidó para mejor culpar al mundo del dolor que su herida primigenia le causaba, dejando un reguero de dolor sordo perpetuo en su familia.
c) Aún con muchas dificultades, la familia, y el colegio mantuvieron un esfuerzo coordinado por hacerle sentir especialmente amado y bueno. Pudo tener, por fin, un amigo haciendolo sentir, por primera vez, merecedor del afecto de sus iguales. Un profesor se atrevió a mirar mas allá de su apariencia hosca, y logró hacerse un hueco en su su corazón atribulado. Inconmensurables cantidades de amor y paciencia de todos cuantos le rodearon le ayudaron a llenar su vacío interior y restañar su herida primigenia con el amor de sus semejantes.
Y cuando alcanzó la madurez, pudo elevarse más allá de su doloroso origen, y desarrollar una vida funcional, criar una familia, y crear relaciones plenas afectivas con cuantos lo rodearon, y hacer felices a sus semejantes siendo feliz el mismo.

Esta claro que nuestro protagonista probablemente hubiera elegido el final (a) o (b), eso ya lo intuimos. Pero esa no es la cuestión. La pregunta es ….  Y tu….

                                                                ¿cual eliges tú?

 

Este reto, nació precisamente con la finalidad de hacer que todos y cada uno de nosotros elijamos la opción (c).
Dos amigos, vinculados por ese amor a un niño afectado por el Trastorno de Apego, hijo de uno de ellos, se unieron para intentar cambiar el mundo. Aprovechando su afición común a la natación, decidieron cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado para llamar la atención del mundo sobre los Trastornos de Apego
Con ello quieren promover una mirada amable, desestigmatizadora, de las personas que padecen Trastornos del Apego. Invitar a que el universo que nos rodea se ponga unas gafas especiales con las que, en vez de ver las conductas desajustadas, puedan ver personas, simplemente, necesitadas de más ayuda (o de una ayuda distinta) que los demás.
Y quieren hacerlo, de una parte, difundiendo el conocimiento sobre los Trastornos de Apego.  Que se escuche, que se conozca, que se hable, que se discuta, que llegue a todas partes. Y que de este modo, se les de una oportunidad para ser diferentes en un mundo de iguales forzosos.
Y de otra, recabando fondos para ayudar a estos niños y a sus familias. A través de la Asociación PETALES España, integrada en PETALES Internacional, se crean programas, servicios y ayudas para que estos chicos puedan desarrollarse como personas, y ser verdaderos ciudadanos felices, sanos y productivos de nuestra sociedad. Aunque haya que cambiarla…
Asi que nuestros amigos Ivan y Javier, sin experiencia previa en travesías de larga distancia, decidieron enfrentar la locura de nadar entre 18 y 22 km de aguas revueltas y frías. Con la mayor densidad de tráfico marítimo del mundo, este breve trozo de mar entre dos continentes presenta olas de gran tamaño,  fuertes vientos, y corrientes extremas. Las condiciones meteorológicas que pueden cambiar en cuestión de minutos. Y ellos estarán nadando entre 5 y 7 horas. Y ello sin contar con la fauna marina.
Y la última semana del mes de abril de 2017, cruzarán el estrecho de Gibraltar a nado. 

Y todo por tí.

Para que los mires distinto.

Para que oigas hablar de ellos.

Para que los entiendas. 

Para que no los juzgues.

Para que los aceptes.

Para que tengan las mismas oportunidades.

 

 Aquí nuestros amigos  irán narrando  su historia paso a paso:
http://petales.es/blog/

Nuestro agradecimiento a los patrocinadores y colaboradores de este Reto: