PADRES MALTRATADOS POR LOS HIJOS

ESOS PADRES MALTRATADOS POR SU HIJOS

¿Recordáis todos esos momentos intensos vividos con vuestro hijo? Aquél en el que supisteis de su llegada, dónde nació, cuando anduvo él solo, cuando fue a 1º de infantil… Todos esos momentos que han ido engranando vuestra vida y la de vuestro hijo, y aquí está ahora convertido en adolescente, ofensivo, amenazador e incluso violento verbal y/o físicamente.

Una temática propuesta por Annick Pochet.

Terapeuta sistémica, PNL (Programa neuro-lingüístico) e Hipnosis

¿Qué ha ocurrido?

En la adolescencia, vuestro hijo tiene nuevos impulsos, nuevas capacidades que le permiten convertirse en más autónomo y le empuja a separarse de sus padres. Así, la mayoría de ellos viven esta etapa de transición con relativa facilidad, aunque la inmadurez de otros les hace temer al mundo del adulto, aun sabiendo perfectamente que deberán enfrentarse a él muy pronto.

En Ginebra, pude comprobar que una gran parte de los alumnos de 3º de secundaria, son adolescentes bloqueados por el miedo frente a un futuro, que no quieren afrontar. El sistema escolar en conjunto, les pide tomar decisiones cara a su futuro y sobre todo, se les explica que después, estarán solos frente a ellos mismos para gestionar sus estudios. Ya no contarán con el marco tranquilizador que les dicta el sistema escolar.

Resulta paradójico, vuestro adolescente choca contra ese marco (indisciplina, faltas, clases perdidas…) y además pone de relieve su miedo a enfrentarse solo, a sus habilidades y capacidades de éxito.

Varios estudios han mostrado igualmente, que la violencia en los adolescentes deriva de un pasado familiar violento (madre maltratada, ellos mismos enfrentados a la violencia de un padre…) esta violencia puede proceder también de una mala detección o cuidados indebidos en un niño con problemas de hiperactividad, o de altas capacidades, o con una enfermedad psíquica mal tratada.

Por desgracia, no hay siempre explicaciones racionales y concretas para cada adolescente violento.

Estas situaciones se viven con más frecuencia en el seno de familias monoparentales y en madres solas con “su adolescente”. O en padres con una enfermedad, un hándicap, un punto débil de base. 

LA IMPOTENCIA DE LOS PADRES FRENTE A LOS ATAQUES DE VIOLENCIA DE SU HIJO

Es, primero en el seno de la familia donde el joven va a permitirse expresar todo su miedo, su frustración, su ira, con actos de violencia verbal al principio y rápidamente física. Este es el adolescente al que los padres ya no reconocen. El que vuelve a casa y tira su mochila, chilla ante la más mínima contrariedad o limitación, quien insulta, quien da portazos, quien miente, quien rompe cosas, quien roba, quien se mete con sus hermanos con cualquier excusa… luego quien amenaza. Con palabras, y sube el tono y de repente, el padre se encuentra frente a un adolescente que le empuja, le abofetea, le golpea. Ante los comportamientos violentos de su hijo, los padres pueden enfrentarse a un sentimiento de extrañeza. Ya no le comprenden, ya no saben en verdad quién es. Pueden quedarse tan estupefactos que no sepan cómo reaccionar. Buscan dar un sentido a la situación… pero nada ayuda.

De esta perplejidad deriva un sentimiento de miedo visceral y provoca una especie de parálisis. Provoca igualmente la capacidad o no de los padres, para gestionar la rabia que ellos pueden sentir. Los padres se sienten a menudo fracasados, impotentes, desorientados. Se enfrentan asimismo al entorno, que señala con el dedo sus fallos: “¿Pero cómo ha podido vuestro hijo llegar a ese extremo?”. Los padres buscan en su manera de actuar: ¿Dónde ha estado la negligencia? ¿En qué momento se les ha ido de las manos? El sufrimiento vivido por los padres es aún mayor ya que se supone que ellos encarnan la autoridad, quienes “marcan”.

SER VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA DE SU ADOLESCENTE ES UNA CAUSA DE SUFRIMIENTO

Puesto que los padres han deseado, educado y querido a su adolescente, los comportamientos violentos de este último, rompen literalmente el vínculo que existe con los padres. Esto crea un auténtico traumatismo familiar, ya que el adolescente presiona a los padres a ponerse en contra de su propio hijo. Por parte de los padres conlleva un sentimiento de vergüenza y al mismo tiempo un enorme sentimiento de culpabilidad. Es un círculo vicioso interminable.

DENUNCIAR A SU HIJO

Padres que denuncian a su propio hijo, es a la vez un acto de supervivencia y de desesperación. Pero a veces la situación es tal, que los padres no tienen otra elección. Desde el momento en el que los padres están en peligro psicológica y físicamente, es necesario denunciar. Ante un juez, vuestro adolescente  a veces, puede ser consciente de lo que hace. En ocasiones, esto supone un detonante. Antes de llegar a este extremo, muchos padres han probado primero, decenas de soluciones. Lo más complicado es hablar de ello. En su entorno, en el sistema escolar en el que está su hijo y sin embargo ¡es necesario! Es aún más complicado para los padres porque el tema es todavía bastante tabú.

No obstante, es mejor que se sepa, es prácticamente imposible para los padres salir por sí solos de esta situación.

Texto original