Entre tanto nubarrón, a veces brilla el sol

por | Nov 9, 2017 | BLOG, Noticias, Testimonios | 2 Comentarios

Hoy es para mí un día memorable.

Día tras día veo a mi hijo debatirse entre el enfado y la depresión en sus relaciones conmigo.

Tengo la elusiva sensación de que no avanzamos apenas en la construcción de un ambiente terapéutico y sanador que le ayude a progresar como persona.

Cuando lo veo así, me duele su presente (no poder o no saber ayudarle mejor), y temo por su futuro. Reconozco que espero y desespero en esta santa espera.

En estas lamentaciones me encontraba cuando me encontré con mi amigo I.

I. , que es un buen amigo mío, ha desarrollado un extraordinario vínculo con mi hijo, lleno de respeto mutuo y aprecio. Pasan bastante tiempo juntos, y constituye un verdadero hermano mayor para mi hijo. Con la ventaja en este caso de que mi hijo ha tenido la oportunidad de elegir a su hermano.

I., quizás al ver mi frente nublada  de negativos pensamientos, me dice:

-“Veo a tu hijo mucho mejor.
¿Sabes lo que me ha dicho hoy cuando volvíamos para tu casa?
Yo quiero ser una persona normal“-

Debo reconocer que, aunque no soy propenso a emocionarme fácilmente, la lágrima casi se me cayó de mis ojos.

Supongo que entre tantos pensamientos tristes, y vaticinios de infortunio que inundaban mi mente, no tuve tiempo ni actitud de ver los síntomas positivos.  No me esperaba un encontrar un brote verde de esperanza a la vuelta de la esquina.

Pero allí estaba.

Nada más y nada menos que su decisión de adaptarse al mundo. (en vez de lo habitual; exigir al mundo que se adapte a él)

Emocionado, le di las gracias.

Hoy he disfrutado de ese rayo de sol que ha confortado mi corazón y quiero atesorar está brizna de alegría, para disfrutarla cuando cuando venga el mal tiempo.

Mañana, ya veremos lo que nos trae el día …