Dificultades de aprendizaje escolar en niños adoptados

TFM en MÁSTER UNIVERSITARIO EN PSICOLOGÍA APLICADA, ESPECIALIDAD INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA EN CONTEXTOS EDUCATIVOS. FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN. Universidad de La Coruña

Febrero 2018

Autora: Leticia Núñez Mouronte

Tutor: Eduardo Enríquez Barca

 

Resumen: El objetivo de este trabajo fue analizar la relación que puede existir entre las dificultades de aprendizaje y experiencias tempranas adversas. Se contó con una muestra formada por 209 padres adoptivos que informaban a través de un cuestionario sobre diversos aspectos sobre la vida pasada de sus hijos adoptivos y preguntas referentes a su presente actual en la escuela. Se realizó un análisis de correlación entre variables de su historia de vida y variables de dificultades escolares.

Los resultados muestran que el lugar en el que se ha estado el primer año de vida (principalmente en una institución o con una familia adoptiva) y haber vivido vivencias traumáticas (maltrato, abuso o negligencia) tendrá una relación significativa con presentar, o no, dificultades en lecto-escritura, cálculo, comprensión y expresión. Así como con los apoyos necesarios, los posibles problemas de conducta en casa y en la escuela y haber sido diagnosticado con algún trastorno, entre los que destaca por su prevalencia el TDAH.

 

Discusión y conclusiones: A partir de los resultados obtenidos en nuestra investigación hay dos tipos de experiencias que se relacionan con el desarrollo escolar, haber permanecido en una institución y haber sufrido algún tipo de maltrato, negligencia o abuso.

En esta línea, diversos autores señalan que existe un periodo crítico en la configuración del cerebro al inicio de la vida que será fundamental en el desarrollo de posibles dificultades en el futuro. Las experiencias tempranas perfilan la arquitectura del cerebro y diseñan el futuro comportamiento. En esta etapa, el cerebro experimenta cambios fenomenales: crece, se desarrolla y pasa por periodos sensibles para algunos aprendizajes, por lo que requiere de un entorno con experiencias significativas, estímulos multisensoriales, recursos físicos adecuados; pero, principalmente, necesita de un entorno potenciado por el cuidado, la responsabilidad y el afecto de un adulto comprometido. (Organización de los Estados Americanos (s.f.) p.8)

Siguiendo a Fernandez (2013) nacemos con un cerebro inmaduro, maleable, modificable, la experiencia lo moldea y le permite aprender, lo que se conoce como plasticidad cerebral. La plasticidad cerebral es máxima los tres primeros años de vida, siendo el primer año crucial. Los resultados muestran que el lugar en el que estuvo el primer año influye en todas las variables escolares, así como en los problemas de conducta en casa.

La literatura considera la institucionalización como un factor de riesgo a la hora de presentar futuras dificultades. García y Sierra (2010) consideran la institucionalización como uno de los principales factores de riesgo relacionados con las alteraciones neuropsicológicas, pues se produce en un período crítico del desarrollo temprano y provoca alteraciones del vínculo que en muchos casos tendrán implicaciones para toda la vida en el desarrollo social, conductual, cognitivo y emocional (p.163)

Por otro lado, aproximadamente entre los seis meses y los dos años de vida se establece el vínculo de apego entre el bebé y su cuidador principal, de la calidad de este vínculo dependerá la forma que el niño tenga de percibirse a sí mismo, a los demás, la capacidad de mantener unas relaciones saludables y de explorar el entorno desde una base segura que le permita aprender.

Esto lo observamos en los resultados obtenidos en esta investigación, los cuales muestran que haber permanecido a esa edad en una institución tiene una relación muy importante con haber sufrido dificultades académicas, principalmente en lectura y escritura; y con la necesidad de contar con distintos apoyos: clases particulares, Refuerzo Educativo y Adaptaciones Curriculares Significativas. También se relaciona con la repetición de uno o más de un curso. Asímismo, muestran mayores conductas disruptivas en la escuela, seguramente relacionados con el gran número de niños con TDAH diagnosticados en este grupo.

En consonancia, Callejón-Póo et al. (2011) en un estudio llevado a cabo con una muestra (n=49) formada por niños que procedían de adopción internacional y de los cuales 8 de cada diez había pasado por una institucionalización encontraron que el
16% había repetido curso, el 57% presentaba dificultades en lectoescritura y el 43% tenía Refuerzo Educativo.

La literatura considera la institucionalización como un factor de riesgo a la hora de presentar futuras dificultades. García y Sierra (2010) consideran la institucionalización como:

uno de los principales factores de riesgo relacionados con las alteraciones neuropsicológicas, pues se produce en un período crítico del desarrollo temprano y provoca alteraciones del vínculo que en muchos casos tendrán implicaciones para toda la vida en el desarrollo social, conductual, cognitivo y emocional (p.163)

En contraste a las dificultades relacionadas con la institucionalización y las vivencias de maltrato, el haber sido adoptado en el primer año parece relacionarse con menores dificultades escolares, ya sean de lecto-escritura, cálculo y/o lenguaje:y, con menos repetición de curso. También se relaciona con obtener una puntuación final más alta en asignaturas de diferentes áreas de educación primaria y secundaria obligatoria. Cómo era de esperar, al tener menores dificultades, y mayor rendimiento académico, necesitan menores apoyos escolares, véase clases particulares o Refuerzo Educativo. Estos niños también presentaron una mejor conducta tanto en casa como en la escuela, en concordancia con la correlación negativa que hay entre haber sido adoptado el primer año o antes y estar diagnosticado con TDAH.

Por su parte el haber sufrido algún tipo de maltrato, abuso sexual o negligencia parece tener un impacto significativo en las posibles dificultades de aprendizaje y conductuales. Haber sufrido maltrato tiene una correlación muy significativa con presentar dificultades en comprensión y expresión.

  • Haber sufrido abusos correlaciona con las notas sacadas en lengua castellana y literatura.
  • Haber sufrido negligencia se relaciona con repetir curso e, incluso, más de un curso, también está relacionado con presentar dificultades en lecto-escritura, comprensión y expresión;
  • y con necesitar los apoyos más significativos: Refuerzo Escolar y Adaptaciones Curriculares Significativas.
  • Se relaciona, también con mayores problemas conductuales tanto en casa como en la escuela, y con haber recibido algún diagnóstico, principalmente Trastorno de Apego.

La negligencia es la forma de maltrato más frecuente en nuestra investigación donde casi 6 de cada 10 niños la habían sufrido. El maltrato solo 2 de cada 10 y el abuso 1 de cada 20. Aun así debemos tener presente lo complejo que puede ser el comprobar la presencia de maltrato o abuso en los niños, siendo la negligencia más objetivable que las otras dos. Estos resultados concuerdan con los obtenidos por una investigación del U.S. Departament of Health and Human Services (2010), citado en Barca (2015,p.63) los cuales muestran que de todas las formas de maltrato la negligencia es, con diferencia, la que más prevalencia tiene, cerca de un 80% habían sufrido negligencia, mientras que el porcentaje se reducía al 30% para el maltrato físico y menos de un 15% habían sufrido abusos.

Por otro lado, la negligencia se relaciona con la ausencia de una figura estable y con la presencia continuada de una gran cantidad de la hormona del estrés que influirá en la capacidad de aprendizaje y en la capacidad de regular ciertas conductas. Con respecto al rendimiento académico y fijándonos en el total de la muestra la entre el 41% y el 70%, dependiendo de la asignatura, ha sacado una nota final de 5 o más puntos, si lo comparamos con el porcentaje que presenta algún tipo de dificultad parece que el rendimiento es mejor de lo esperado debido al número de dificultades, esto puede ser debido a que al poner las notas los profesores tengan en cuenta otros factores como la actitud, la evolución o en otros casos que hayan aprobado porque han alcanzado los objetivos de la ACS.

Los resultados muestran que el porcentaje de la muestra que no presenta ningún tipo de dificultad es del 34%, un porcentaje reducido si lo comparamos con la población española que cursa educación primaria y secundaria en la que siguiendo a Romero y Lavigne (2005) este porcentaje se sitúa entre el 96% y el 98%.

A modo de conclusión final, decir que existe un elevado número de dificultades de aprendizaje en niños adoptados y que se relacionan por un lado con la alta posibilidad de haber estado viviendo en una institución y por el otro con haber sufrido vivencias traumáticas (maltrato físico/psicológico, abusos sexuales y negligencia) en la infancia.

Podrían ser la deprivación temprana severa y la ausencia de una figura de apego estable y continua en los primeros años dos de las posibles hipótesis para entender los resultados que hemos encontrado, sabiendo el impacto que a nivel evolutivo pueden tener estos, tanto en un plano más fisiológico como en el plano más conductual y escolar.

Enlace al documento completo:

Dificultades de aprendizaje escolar en nños adoptados TFM Leticia Nuñez Mouronte