En PETALES España, he conocido muchas Madres. 

He conocido Madres que ya no van al Gimnasio a hacer BodyCombat, porque en casa esquivan suficientes puñetazos y golpes de sus hijos, cuando las cosas se ponen feas, como para haber aprendido. Las reconocerás porque en verano llevan siempre manga larga para ocultar los moratones, y porque no te invitarán a su casa para que no veas las puertas y el mobiliario destrozados.

He conocido Madres que lloran amargamente en fiestas y comuniones porque las conductas de su hija estorba y molesta a sus familiares y amigos, y porque se ven juzgadas continua, silenciosamente, por sus familiares más íntimos, pero encuentran fuerzas para para sonreir a su hija en el momento en que se acerca.

He conocido Madres que ven a su hijo encerrado en su habitación, enganchado a la Play o el ordenador, pero que todos los días buscan una nueva manera de re-conectar con él, o de encontrar a quien lo haga.

He conocido Madres que se han pasado toda la noche buscando a su hijo fugado (porque les ha dado un arrebato) en los peores tugurios de su ciudad, y en las urgencias de los hospitales, y a la mañana siguiente, mantienen la calma para empezar desde cero.

He conocido Madres que  cada año tienen que empezar de nuevo en un nuevo colegio. Y que a pesar de que sus hijos sean continuamente expulsados por la insuficiencia de medios, la ignorancia y la falta de voluntad de quienes tienen la obligación de atenderlos, intentan cada día generar nuevas oportunidades de diálogo y comunicación con quienes las juzgan como malas madres, pesadas, ignorantes, o molestas. Una y otra vez, curso tras curso, año tras año.

He conocido Madres que han tenido que renunciar a su condición de Madre para poder ayudar a sus hijos. Y que luego, además, se han visto obligada a pelear con la administración para recuperarla porque no estaban ayudando de veras a sus hijos.

He conocido Madres que son conocidas por su nombre propio en Urgencias, en la Policía Local  y en el 112,  como “la madre de esa chica que se autolesiona”, y siempre tiene una sonrisa y una palabra amable para el personal  y es capaz de mantener la calma en las peores circunstancias con la ambulancia y la policía a la puerta de su casa.

He conocido Madres con el coraje de cantarle las 40 a todos los políticos, cualquiera que sea su partido, porque para ellas no hay más partido ni más política que sus hijos.

He conocido Madres que no tienen apenas vida propia ni nada que contar a sus amigas, porque el único tiempo libre que les queda es mientras sus hijos van a terapias.

He conocido Madres que duermen poco o nada, porque por las noches se dejan las pestañas ante el ordenador estudiando psicología y pedagogía  para entender y ayudar a su hijo, y luchando para que tengan una oportunidad de evitar los peores pronósticos.

He conocido Madres que no tienen vacaciones porque no tienen con quien dejar a sus hijos siquiera unos días, y no tienen vida de pareja, ni vida social, y no se les escapa ni una sola queja.

He conocido Madres que son padre a la vez, y Padres que son un poco madres también.

He conocido Madres que devuelven cada ofensa y cada insulto con una sonrisa o una palabra amable, y con una  caricia no, para no provocar un golpe.

He conocido Madres cuya sola presencia es capaz de calmar un Huracán.

He conocido Madres que, a pesar de vivir todo lo expuesto, han aprendido a cuidar de si mismas, a levantarse tras cada golpe, y estar ahí para ayudar cuando se necesita .

Para todas ellas, va mi felicitación, mi admiración y mi cariño.

Y mi deseo de que no sea necesario que continuéis otro año más siendo Madres Luchadores, Madres Heroicas o Madres Coraje.

Y que las personas e instituciones  que os rodean aprendan a ayudaros un poco más y a juzgaros un poco menos.

Feliz día de la Madre