¿QUÉ OPINAN LOS EXPERTOS?

Patricia Riera Martínez

Directora del Centro de Psicología ARBÒS, Tlfno: 656 39 45 26 www.patriciarierapsicologa.es

Los días que estamos viviendo están siendo días duros y difíciles para tod@s. Es común sentir emociones como miedo, nerviosismo, preocupación, tristeza, irritabilidad, enfado, o tener dificultades de memoria, para atender y para concentrarnos. Y esto sucede, no porque nos estemos volviendo loc@s o perdiendo facultades, sino porque estamos ante un estado de estrés mantenido en el tiempo.

A veces este nivel de estrés será más elevado, y otras veces menos; pero la realidad es que nos mantenemos en un estado permanente de alarma, que se reactiva con cada noticia que recibimos o vemos en la televisión; y estos, son los síntomas típicos del estrés.

Es importante que comprendamos que la situación por la que estamos pasando es totalmente anormal y extraordinaria, que NADIE estaba preparado ello y, por tanto, estas reacciones, son NORMALES. Si realmente entendemos esto, podremos quitarnos un buen peso de encima y nuestros niveles de estrés bajarán, lo cual nos ayudará a gestionar mejor la situación.

Por otro lado, esta situación nos ha obligado a cambiar totalmente nuestro estilo de vida y adaptarnos a otro y esto, nos está permitiendo ver como se están sucediendo una serie de “fenómenos”, que nunca antes habíamos visto: las comunidades se unen día tras días a las 20h, desde los balcones, para mostrar su agradecimiento, generando un sentimiento de pertenencia y de unión; se están produciendo cambios en los modos de trabajo, de hacer ejercicio; existen nuevas maneras de organizarnos en casa, con los hijos, la pareja; aprendemos nuevas formas de comunicarnos con nuestros familiares y amigos y nuevas maneras de “salir a cenar” el fin de semana; se  han producido cambios en el consumo (probar a intentar comprar pequeñas pesas o mancuernas por internet y veréis que están todas agotadas); y se están dando gestos totalmente altruistas de los ciudadanos que donan máscaras de buceo, cosen mascarillas protectoras o elaboran geles higienizantes.

“Fenómenos” que demuestran al mundo y a nosotr@s mismos, una capacidad de adaptación, de resiliencia, de colectividad y de generosidad que estamos descubriendo por primera vez.

Cuando parecía que la vida nos llevaba, a veces sin darnos cuenta, como mer@s autómatas, por el cauce que ella misma trazaba, de repente hemos despertado, nos hemos hecho más dueñ@s que nunca de nuestro tiempo, dándonos la oportunidad de reinventarnos y de dejar atrás el individualismo tan característico de los últimos años. Y esto, se lo debemos a este virus que a la vez es tan dañino. ¡Menuda dualidad! La realidad es, que toda situación traumatizante, a la vez nos permite crecer personalmente. Es lo que se llama Crecimiento Postraumático.

Os propongo solo hacer caso en estos momentos, a esta cara positiva de la moneda. Al igual que los y las buscadores y buscadoras de oro, que tienen que cribar arena y piedras para encontrar las pepitas, os propongo que nos convirtamos en cribadores y cribadoras de lo que ha sido nuestra experiencia durante estos días, a través del siguiente ejercicio.

Primera Parte:

Aquí tienes, una serie de frases incompletas. Tómate tu tiempo para completarlas, escribiendo su respuesta en un papel. La finalidad es que consigas que tus repuestas sean lo más profundas y sinceras posible.

Si quieres, al inicio, puedes contestar modo lluvia de ideas (todas las respuestas, siempre que sean en positivo, valen) y luego ir seleccionando las más adecuadas; o si todas se ajustan, dejarlas tal cual.

Segunda Parte:

  • Con la hoja bien visible para ti, lee internamente cada una de las frases, y tras cada una de ellas, nota qué emoción te hace sentir. Cuando la notes, localiza en qué parte de tu cuerpo la sientes. (Esto puede parecer raro o difícil, pero es un paso que te ayudará a conectarte contigo mism@ y a escucharte internamente). Cuando hayas localizado la sensación, permanece unos segundos (o mejor aún, unos minutos) notándola.
  • Repite este procedimiento con cada frase, notando la emoción que te produce, y localizándola en el cuerpo.
  • Por último, cuando hayas leído cada una de las frases y sentido y notado la emoción y sensación que te produce, inspira profundamente y visualiza el completo de la hoja, con las seis frases a la vez, siendo consciente de lo que te has dado cuenta, y notar que emoción te produce y localiza esta emoción en el cuerpo (al igual que has hecho anteriormente con cada una de las frases).
  • Guardar la hoja con las frases en algún lugar accesible para ti, o dejarla visible donde mejor te venga (por ejemplo, en el lugar de teletrabajo), para poder visualizarla en los momentos en los que te sientas con malestar.

Este mismo ejercicio, lo puedes hacer individualmente, en pareja o incluso en familia, adaptando las frases al lenguaje de tus hijos si son muy pequeños.

También, puedes repetir el ejercicio tras una semana, en una hoja diferente, para seguir sumando aprendizajes de tu experiencia. De esta forma, te harás más consciente de todo el crecimiento que esta experiencia, a veces tan difícil, te está aportando, mejorarás tu resiliencia, podrás bajar tus niveles de estrés.

Usa las frases completas como un recurso al que recurrir cuando te sientas mal.