Amanecer

Comienzan los entrenamientos para el Cruce Solidario.

por | Mar 5, 2017 | BLOG, I-Reto |



Domingo. 5 de febrero. 08:30 de la mañana.

La calle aun mojada de haber llovido, no presagia nada bueno en el mar.

Sin embargo, no hace mucho frío aún para estar en Febrero.

La mayoría de los compañeros que van a hacer el reto ya habían anunciado que no podrían venir, así que esperabamos poca concurrencia.

El amanecer nos deleita con una vista impresionante mientras disfrutamos del café. Aunque, rápidamente, eso sí, para no entretenernos demasiado.

Ya habrá tiempo de desayunar tras el entrenamiento.

Ya en el punto de partida, cerca del faro, el mar está de Poniente, grisáceo, con olas que no parecen muy grandes, desde dónde estamos.

Pero es otra cosa cuando te acercas a la orilla. Durante la ruta en coche observamos que, pasando el faro, el poniente sopla con fuerza, sembrando el mar de borreguitos blancos robados a las crestas de las olas.

Hemos decidido probar a nadar sin traje, sin más defensa que el bañador y el gorro, (y un breve calentamiento). Meter el pie en el agua nos hace pensarnoslo un par de veces, pero no consigue que cambiemos de opinión.
Los primeros instantes son de un frío glacial. Así que apretamos el ritmo para entrar en calor (o en frío, mejor dicho). Hoy está el día propio para mi amigo Manolo, que es muy popular entre los compañeros por lo que le gusta el agua fría.
El objetivo de hoy es sencillo. retomar  el contacto con el agua del mar, y que los miembros del grupo se vayan conociendo. Y además, ajustes de equipo, ubicación, etc. Nada demasiado exigente, la verdad.
Asi lo hacemos. Vamos aprendiendo a conocer nuestra brazada, nuestras manías, y nuestros ritmos. Y de vez en cuando, cada uno piensa en sus razones para estar aquí y ahora, disfrutando de la oportunidad de vivir el presente, entre la congelación y sensación de felicidad.

La costa es rocosa y no podemos nadar demasiado cerca de la costa. Ello nos obliga a tomar algo de distancia de la costa. Las olas son bastante grandes vistas desde aquí, aunque lo bueno es que el poniente te las echa a la cara, como una bofetada, de manera que no las ves venir. Pasados unos 35 minutos, y justo poco después de llegar a las cercanías del faro, dónde la corriente se incrementa exponencialmente, decidimos volver .

 

Ahora contamos con la suerte de chorrear las olas (1 o1,5 mts) a favor, por lo que vamos más rápido. No obstante, el frío comienza a hacer mella. No siento las manos, y no puedo cerrarlas en la forma habitual para hacer la “cuchara”. Mi compañero, otro tanto. Nado más deprisa, pero aún está lejos el punto de llegada. Tenemos que tener cuidado y atención de no separarnos mucho, pues es una regla básica para el cruce.
Algún rato después, ya vemos la escollera de rocas que marca nuestro punto de salida. Dejándola con precaución a la izquierda, nadamos a pleno rendimiento para llegar a la playa. Tras salir del agua nos hacemos con mucha dificultad esta foto para dejar constancia del momento, entre temblores y escalofríos.

Después, corremos cuesta arriba (curiosa sensación la de no sentir los pies) hasta llegar al bar dónde nos zampamos el bien merecido desayuno.

Durante el desayuno, entre café y bocado, filosofamos sobre la necesidad de cambiar el mundo. Al fin y al cabo, para eso hacemos este reto. Para cambiar el mundo de los niños con Trastorno de Apego y sus familias.

Y mientras tanto, alguno de mis compañeros en la cama. Un recuerdo para ellos...

Javier Herrera 

Apoya nuestro reto solidario. Comparte en las redes sociales. Y dona aquí:

Ivan Olivenza: http://www.migranodearena.org/es/reto/14429/cruce-solidario-del-estrecho-de-gibraltar-petales-espaa-y-trastornos-de-apego/

Javier Herrera: http://www.migranodearena.org/es/reto/13908/cruce-estrecho-solidario-petales/