Celebrando el Día Internacional de la Mujer…

por | Mar 8, 2018 | Actividades, Artículos, Noticias |

En PETALES España queremos sumarnos a la celebración del Día Internacional de la Mujer.

Pero, como no podía ser de otra manera, desde nuestro particular punto de vista, que es el de la realidad cotidiana en la que convivimos con los problemas de apego.

En primer lugar, hay que recordar las figuras de las mujeres que no pudieron, no supieron, o no les dejaron, alcanzar el estándar de Winnicott de ser “madres suficientemente buenas“.

Con muchísima frecuencia, estas mujeres fueron víctimas de su propia infancia o la de sus progenitores, habiendo sido abusadas, maltratadas o abandonadas de una forma u otra por sus figuras de apego quienes tenían la obligación de cuidarlas y amarlas.

Otras veces, sufrieron situaciones sociales y familiares desfavorecidas, cuando no directamente violaciones, abusos de toda índole, y políticas sociales injustas, ineficaces e insuficientes, que las privaron de los apoyos con los que hubieran podido salir adelante.

O en otros casos, enfermedades u otras causas les impidieron estar presentes y  disponibles en los primeros momentos más sensibles del desarrollo infantil.

Para todas ellas, nuestro reconocimiento  de su condición de víctimas y nuestra valoración de que no son parte del problema, sino de la solución. 

 

De otra parte, para las mujeres, niñas, y jóvenes que padecen problemas de apego.

La necesidad de vincularse indiscriminadamente con extraños,  a veces con las personas que nos puedan parecer menos convenientes, sus problemas para mantener relaciones sociales de confianza y de calidad, las dificultades de auto-regulación emocional y de empatía para comprender a los demás, les ponen muy cuesta arriba su camino en la vida.

Y si ello no fuera suficiente, el entorno que las rodea, incluso el más cercano, las llena de críticas, castigos y las condena al aislamiento por las conductas que se derivan de sus dificultades, en vez del apoyo incondicional que necesitan para progresar.

Y  las instituciones públicas, de las que reciben poca o ninguna ayuda. No es de extrañar por tanto, que sus perspectivas de alcanzar cotas de salud mental, física y desarrollo social no sean equiparables a la de las demás mujeres.

Todo ello nos habla de su inmensa fortaleza, resistencia y valor que tienen para salir adelante cada día.

Nosotros estamos siempre al lado de todas y cada una de ellas, apoyándolas incondicionalmente, creyendo en ellas por encima de todas las cosas. 

Por último, de las mujeres madres, acogedoras, abuelas, amigas, o compañeras, que desde la aceptación incondicional a pesar de las conductas, de las presiones sociales, de las dificultades de sus parejas o de sus familias, o de sus entornos más cercanos, o incluso de sus propios mitos, creencias y prejuicios, luchan cada día para convertirse en figuras de apoyo y resiliencia.

Y  que consiguen demoler, lenta y pausadamente, en una lucha cuerpo a cuerpo, las miradas ásperas de la sociedad y  crear contextos terapéuticos, repletos de apoyo, empatía, respeto y comprensión para esas otras mujeres.

Sólo la labor silenciosa y continua de todas y cada una de estás mujeres – a menudo ignorada cuando no despreciada o vilipendiada-  sienta las bases de una sociedad en la que la crianza infantil no sea causa de nuevos problemas, sino una base firme sobre la que todos y cada uno podamos construir nuestra felicidad.

Nuestro reconocimiento, admiración y agradecimiento a todas esas mujeres que creen y crean un mundo mejor para todos. Y a los hombres que las apoyan.